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lundi 12 septembre 2016

¡Ya está disponible el libro Contracorriente: la historia del movimiento anarquista en Venezuela!


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Después de una larga espera ya está disponible en la Librería LaMalatesta de Madrid el libro “Contracorriente: la historia del movimiento anarquista de Venezuela (1811-1998)”. El PVP es de 12.00€, esperamos pronto tener copias en Venezuela para distribuirlos.

Para adquirirlo visita aquí: http://www.lamalatesta.net/

Nos ponemos a la orden para cualquier presentación online. No dudes en escribir.

Resumen: El libro ofrece una investigación de 10 años sobre el recorrido de las ideas libertarias en la región; sus conexiones poco exploradas con las principales figuras políticas del país, la silueta de sus agitadores y sus levantiscas acciones. Desde la junta Suprema de Caracas hasta el surgimiento del modelo "bolivariano", este trabajo pasa por cada una de las etapas de la Venezuela Republicana donde los anarquistas articularon esfuerzos para dejar su impronta de libertad en un país que pasó vertiginosamente de la economía rural a la petrolera.

Esta detallada y rigurosa sistematización de hechos y cifras pretende complejizar la maniquea visión que ha imperado sobre este país latinoamericano, demostrando su desarrollo histórico desde una óptica distinta al margen del Estado y sus instituciones. Es por ello, que este libro es una novedosa hagiografía sobre los insubordinados de ayer para inspirar a los iconoclastas de hoy. Apasionante mezcla de análisis político, jurídico y documental, un trabajo de investigación que influenciará en lo que usted pensaba sobre la historia contemporánea de Venezuela.

LaMalatesta Editorial - El libertario. Madrid 2016
333 págs. Rústica 21x15 cm
ISBN 9788494171208
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Rodolfo Montes de Oca
Twitter: @romontesdeoca
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lundi 17 août 2015

Hacia una nueva conceptualización de la Idea, cartuchos de ideas para afrontar la contingencia

Rodolfo Montes de Oca

El estrepitoso fracaso del proceso bolivariano en su fase “madurista”, con todo lo que con ello conlleva como es la falsificación de la fraseología ultrarrevolucionarias, símbolos y referentes históricos; nos lleva a replantear la forma de comunicarnos y los estandartes que como anarquistas debemos usar para radicalizar la coyuntura nacional.

Las clásicas concepciones etapistas, cuantitativas y de posicionamiento dentro del campo ideológico de izquierda, deben ser superadas por todos los afines que decidan posicionarse dentro del inexorable curso de la historia de Venezuela. Esto nos remite irreductiblemente a una nueva concepción de la anarquía para la contingencia de deslave bolivariano que afrontaremos en los próximos años. Sobre la base de esto, daré algunas ideas para su discusión o desarrollo:

El anarquismo como vía no como meta
Las interpretaciones irredentistas y milenaristas, de que el anarquismo es la máxima expresión del orden, debe ser desechadas. A diferencia de la MUD o del GPP, como antiautoritarios no debemos aspirar ni engañar a los afines de que tenemos las soluciones para las complejas dinámicas sociales que se han venido deteriorando durante estos años. Las victorias de la idea siempre serán efímeras y momentáneas. Por el contrario, debemos fomentar el hecho de que el anarquismo son un conjunto de propuestas en constante movimiento y ebullición que busca  una vida equitativa sin dogmas ni concentraciones de poder, no se busca ser mayoría ni proponer un “mundo ideal” propio de la ilustración.

Esta idea nos remite a la necesidad de que cada persona que se asuma como libertaria, genera a su vez, sus propias concepciones sobre lo que considera justo y armonioso de la idea, evitando de esta manera cualquier estancamiento o posicionamiento de corrientes hegemónicas, por lo general eurocentricas y alejadas de nuestro desarrollo histórico. Se trata en sí de que cada quien genere su “propia teoría”, siempre sobre la base de la ética antiautoritaria y horizontal.

Sobre este punto es perentorio abstraernos de las habituales dualidades políticas del venezolano (patriotas-realistas, conservadores-liberales, adecos-copyanos) sobre el cual nos quieren posicionar; así como de la enquistada diatriba de izquierdas y derechas, que dejo de tener sentido hace años.

Como anarquistas que afrontamos un proceso moderno de socialismo real, debemos reivindicar la anarquía post-izquierda como el conjunto de prácticas y teorías post-modernas que buscan puntos de quiebre e inflexión en nuevos espacios alejados del obrerismo y de los clásicos “sujetos revolucionarios”; fomentando principios como: la informalidad de las orgánicas, inmediatismo, antidesarrollismo, decrecimiento voluntario, deconstrucción de géneros y roles, acción directa, individualismo, abstencionismo,  ecología profunda y rescate de la praxis de los pueblos originarios, como algunas de las canteras de la cual debemos sacar insumos para los próximos años.

Economía del Regalo y Orden Natural de la Libre Economía
Uno de los puntos álgidos de la actual encrucijada, la representa la visión económica de ambos grupos en pugna; por un lado, tenemos una estatización de los medios de producción por parte de la boliburguesia militarista, bajo un falso discurso de gestión popular apoyado por los petrodólares de las empresas mixtas y PDVSA. Por el otro lado, tenemos una falsa apertura económica, basada en las recetas de carencia auspiciadas por el FMI/BM con la latente dolarización de los bienes y servicios transados en la región, para su eventual monopolización por parte del capital trasnacional. 

Esto nos pone de relieve, el magnánimo reto que como anarquistas tenemos que afrontar, dejando las viejas propuestas de la idea para gestionar la escasez como el colectivismo, el comunismo libertario y el mutualismo; para avanzar hacia una  propuesta libertaria que mezcle la “Economía del regalo” de los pueblos originarios y la idea de Orden Natural y Libre Economía del Silvio Gesell.

Esta mixtura de planteamientos, busca generar una reciprocidad económica entre los agentes sociales, donde el intercambio “quid pro quo”, ayude en primera instancia a enlazar los nodos disgregados de la sociedad y genere a su vez, valores de solidaridad y horizontalidad entre los habitantes agobiados por la escasez. La otra es la promoción y uso de monedas comunales, con una circulación limitada en el tiempo que ayuden a la reactivación de la sociedad lumperizada por el control cambiario, que le permite subsistir a costas de la escasez de bienes y servicios.

Esta Libre Economía propuesta por Gesell es una proposición que en contradicción con el socialismo estatal no atribuye las desigualdades y crisis del capitalismo al mercado o la propiedad privada; sino al control gubernamental y la naturaleza inflacionaria del dinero convencional. Este cambio de enfoque, aunado a una masificación de la posesión de la tierra en manos del estado venezolano, para su cultivo como lo propone la teoría georgiana, puede contribuir de forma significativa a reactivar un sistema de producción envilecido y sometido a las fluctuaciones monetarias de las economías del primer mundo.

Esta propuesta de Gesell es una continuación del mutualismo propuesto por Proudhon en sus escritos, con lo cual la teoría de valor-trabajo, cobra vigencia dejando de lado la usura y el “dinero fácil” clásico de la antropología petrolera que tanto daño nos ha hecho, y que solo ha permitido un lumperizacion del venezolano como agente de contrabando y de permuta cambiaria.

Nuevos paradigmas antiautoritarios
Uno de los valores fundamentales del anarquismo como propuesta de transformación social, es la heterodoxia de sus planteamientos políticos, no solo con el orden imperante sino incluso con los estandartes levantados en otras latitudes por afines. Esto nos lleva a plantear la necesidad de una descolonización de la idea que se ha encontrado abrumadoramente copadas por posturas eurocentristas y de realidades ajenas a la venezolana.

Es por ello, que como anarquistas debemos ver y descubrir nuestros propios referentes históricos, adecuando las ideas desarrolladas en otras latitudes a nuestras propias realidades y circunstancias coyunturales, alejándonos de una vez por todas de las matrices de opinión prefabricadas en el norte.

Los ejemplos saltan a la vista de lo que debe ser nuestra propia visión anarquista para la región. No se puede hablar de “lucha callejera” si no se entiende el desprecio que generaron en la población las jornadas de entropía de la UCV o recientemente durante la Guarimba; No se debería hablar de veganismos si no se ha leído a Carlos Brandt, el naturista más célebre de Venezuela; No se podría hablar de anarquismo si no se entiende el aporte de los pueblos originarios como el yanomamö o el piaroa; y no se debería criticar la participación de algunos compañeros en organismos de derechos humanos si no se comprende el estado totalitario que afrontamos. Se trata pues de plantear nuevos paradigmas y replantear viejos esquemas para así poder avanzar en nuestra propia vía hacia el cambio horizontal de la sociedad venezolana.

Un exhorto al cambio radical

Las actuales condiciones de incertidumbre nacional, son un acicate para los temperamentos anarquistas; lo cual nos lleva inexorablemente a dejar de lado la pasividad de los últimos años, marcados por divisiones fútiles, para poder servir de bisagra entre el creciente descontento popular y las praxis libertarias; generando de esta manera nuevos escenarios donde la solidaridad, la acción directa y la horizontalidad sean baluartes para confrontar un proyecto hegemónico y militarista que se derrumba ante la impávida mirada de propios y extraños. Llego la hora de asumir retos y de confrontar tormentas.

jeudi 12 mars 2015

“Crisis” U$A-Venezuela: Entre la prepotencia de la Casa Blanca, la demagogia de Miraflores y las reyertas inter-imperialistas

 
Periódico El Libertario

Datos y hechos concretos desmienten la afirmación que los intereses “imperialistas” han sido amenazados en Venezuela con la llegada del llamado gobierno bolivariano. Como la realidad revela, las presidencias de Hugo Chávez y Nicolás Maduro han profundizado el rol extractivista asignado al país por la globalización capitalista, que junto al capital financiero y especulativo continúan obteniendo grandes ganancias en territorio venezolano. Indicaremos dos ejemplos: el primero se ve en el informe Chevron: La conexión bolivariana (ver
http://bit.ly/1AeNjRt), que refleja la fabulosa expansión de esa transnacional de origen norteamericano bajo el llamado “Socialismo del Siglo XXI”; el segundo se evidencia en lo que sucede con el “fracking”, denunciado por el presidente de PDVSA como “arma del capitalismo”, pero usado sin reparos en Venezuela por la petrolera estatal (ver http://bit.ly/1E4AZoi y http://bit.ly/1l0RBr2).

El gobierno de Estados Unidos utiliza la excusa de los derechos humanos para castigar a funcionarios de un régimen que le resulta diplomáticamente incómodo, mientras al mismo tiempo restablece relaciones con el gobierno de Cuba; siendo ambas jugadas casi simultaneas en tanto se busca complacer a distintos factores de poder interno en los U$A. Las sanciones motivaron la respuesta oficial venezolana, exigiendo visado para todas las personas de origen norteamericano con intenciones de visitar el país
(como antes Brasil y Bolivia lo establecieron) y la prohibición de entrada a algunos funcionarios norteamericanos. La réplica de la administración Obama fue sobredimensionada: Declarar a Venezuela como “una inusual y extraordinaria amenaza a la Seguridad Nacional y a la política exterior de los Estados Unidos”, activando mecanismos previstos en la llamada Ley de Emergencia Internacional de Poderes Económicos, mediante la cual el presidente puede imponer sanciones de tipo económico sin la aprobación del Congreso. En años recientes, Estados Unidos ha calificado de manera similar a  Irán, Birmania, Sudán, Rusia, Zimbabue, Siria, Bielorrusia y Corea del Norte. Toda una hipérbole que ni el mismo Jefe de Estado norteamericano se la cree. Además, se anuncian sanciones a figuras medias del Estado venezolano soslayando a los más relevantes.

Como libertarios latinoamericanos no podemos dejar de recordar todas las iniciativas de intervención imperialista llevadas a cabo por Estados Unidos contra los países de la región desde el S. XIX. Todas y cada una de ellas - invasiones militares con subsecuentes ocupaciones territoriales, golpes de Estado, financiamiento al paramilitarismo, cobros compulsivos de supuestas deudas, entre las más graves - han originado claro y contundente rechazo desde el anarquismo, repudio que sería el mismo si este tipo de situaciones se repitieran en el futuro contra cualquier área de América Latina.

El gobierno venezolano y su aparato de propaganda nacional e internacional afirman que dicha medida constituye una “declaración de guerra” contra Venezuela y es la antesala de un “ataque militar norteamericano”,
muy poco factible. Sin embargo, a pesar de este pronóstico alarmista, Miraflores no toma ninguna acción político-diplomática coherente con lo que pregona, como la ruptura de relaciones, el cierre de sus embajadas y consulados en territorio gringo, o la suspensión de los negocios bilaterales. Por su parte, el presidente Obama aclaró que no se interrumpirán los nexos comerciales, que es bien sabido y documentado lo amplios que son (ver http://bbc.in/1EyLWDP).
Ciertamente, la reacción de la Casa Blanca le es funcional a Nicolás Maduro en tiempos en que la presidencia venezolana tiene los índices de popularidad más bajos desde 1999, cuando el país padece la inflación más alta del planeta y se viene aplicando de manera progresiva un paquete económico que descarga en la población el costo de la crisis. Maduro utilizará el argumento de la “invasión imperialista” como excusa para aumentar la represión, silenciar cualquier tipo de disidencia y aplicar medidas de ajuste estructural, enmascaradas con una retórica antiimperialista para caldear el teatro político y la  falsa polarización, haciendo tiempo para intentar convencer al cada vez mas desconfiado apoyo popular heredado de Chávez sobre las bondades de un proyecto que se jacta de ser socialista pero que, arrastrando los peores vicios de sus supuestos antagonistas, es claramente un capitalismo de Estado. En la solicitud de la ley habilitante “antiimperialista” a la Asamblea Nacional subyace la probabilidad de arreciar las medidas que dejan sobre las espaldas de las mayorías el peso de la crisis, solapando tras declaraciones tipo Cipriano Castro las decisiones urgentes rematando activos nacionales, como el swap o permuta financiera a materializarse con oro del Erario (ver http://bit.ly/1xc0d1q).
Venezuela padece intromisiones de signo imperial, silenciadas por el aparato de propaganda bolivariano pero patentes a quien quiera verlas: la entrega de territorios al capital chino para su explotación y la exorbitante compra de armas a la Federación Rusa son dos ejemplos. En ese mismo orden de ideas, no sería sorpresa si tras esta alharaca de embajadas y cancillerías, se encubre una respuesta preventiva de Washington ante la acción que llevan en diversos frentes de Latinoamérica sus eventuales adversarios por la hegemonía imperial. La real comprensión de la dinámica actual del capitalismo globalizado pasa por entender que si bien en Estados Unidos está el centro de la red de flujos de poder político, económico y financiero, ese rol se cumple en medio de amplias tensiones con otros estados aspirantes al trono o, por lo menos, a una mayor tajada en el pastel de la opresión y la explotación.
Por lo demás y como hemos hecho siempre, desde El Libertario denunciamos a ese sector de la oposición que aplaude cualquier iniciativa proveniente del gobierno yanki y aspira a su intervención más activa y directa en la situación venezolana, como si no valieran las experiencias terribles a las que nos referíamos al comienzo de esta declaración. Ante esa y otras propuestas que se afincan en la tradición estatista nuestra opción es clara: reiteramos la necesidad de la construcción de una alternativa social libertaria enfrentada no sólo al capitalismo autoritario bolivariano sino a la recomposición de los partidos políticos tradicionales – igualmente procapitalistas - y a sus juegos tramposos de representatividad con coartada electoral.
Colectivo Editor de El Libertario – Caracas, 11 de marzo de 2015

samedi 22 février 2014

Opina un compa:¡Ganas no me faltan!

Viento Sin Frontera

Esta es una pequeña crónica bastante familiar de seguro para muchos. Ayer me levante a las 6 am para prepararme para ir a trabajar. Llegué al trabajo a eso de las 730 am y allí pase todo el día.   A las 7 pm regresé a mi casa. Al llegar a casa tuve que bajar a la bodega más cercana (vivo en una zona rural) a comprar las cosas para cenar o almorzar los días que vienen. Pues bien, una compra que consistía en unas tres papas, dos latas de sardinas, tres tomates, una cebolla, un jabón azul, una caja de cigarrillos y unas galletas me salieron en 170 BsF. Hasta aquí todo parece normal pero no es así.  Mi salario diario son 200 BsF.

Claro, son 200 BsF y esto me deja tan solo 30 BsF para ir guardando de modo que pueda pagar el resto de mis gastos, como el alquiler por ejemplo. O el pasaje en el transporte público, que si no fuera a pie al trabajo tendría que descontar 10 BSF a estos 30 que se suponen me sobraba.

Además de esto, recordé que la ultima que vez que me quede sin gas pasó casi un mes hasta que dicha comodidad volviera a mi casa. Y mi casa claro, una casita de 38 m2 a la que le falta el agua casi todos los días una hora o dos con un alquiler que equivale a casi la mitad del salario mínimo por el que trabajo. Me vino a la mente esa casa de la misión vivienda que se construyó "el cantamañanas" del CC (gran afiliado al PSUV por cierto y referencia ideológica de muchos por aquí) y que estaba vacía hasta dos semanas atrás, que logro venderla, por no menos que la discreta cantidad de 700.000 BsF.

Me vino a la mente una cosa, y ya me calentaba más los nervios. Pasé 10 años de mi vida en la universidad. Tengo una licenciatura, un máster y deje la tesis doctoral a la mitad por falta de ganas.  Y bueno, no es que crea que merezco un salario de ministro, pero por alguna razón, y esta razón por alguna otra razón siempre termina siendo culpa mía; me ha sido imposible encontrar un trabajo que, sin ser exactamente para lo que supone que estudié al menos me permita (y de eso se supone que se trata la universidad) devolverle a la sociedad o a quien sea, un poco de ese material intelectual o técnico que se supone adquirí en esos años. A veces me dan entonces unos episodios de lucidez y digo; claro, es que para enchufarse bien hay que saber a quién jalarle bolas. O pienso y reniego sobre como montar ese proyectico escrito con la siempre sacrosantas palabras; comandante eterno, compañero camarada, el arañero, nuestro proceso, la guerra económica, el gigante eterno, el legado. Todo esto sin duda aumenta los grados de un sentimiento de frustración que se crece. Y con eso me vienen a la cabeza los contratos de las carboneras en guasare, la placa deltana, los 3 mil millones de dólares que nos presto la chevron, las concesiones a madereras chinas en el alto caroní, la muerte de los sabino, la criminalización de los wayuu, la muralla roja fascistas disparando a sindicalistas disidentes, los brazos armados del gobierno mandando a callar a las viejas con sus cacerolas a punta de pistola, los muertos de Uribana, los 400 muertos anuales en prisión, los autores intelectuales de la masacre del amparo metidos en el gobierno diseñando las leyes antiterrosistas. Y así.

Y así pienso que tarde o temprano, yo, y mucha gente que no se identifica para nada con los voceros de la oposición, incluso sectores que provienen del chavismo, saldrán a las calles a protestar. Y allí estaré, si la ruralidad me lo permite, entregando panfletos a quienes tengan ojos para leerlos. Sin caer en ingenuidades sé, que muchos imbéciles fanáticos de Pérez Jiménez o de Leopoldo Lopez estarán allí con sus consignas y créanme que allí mismo los combatiré. Allí mismo les demostrare que ellos y estos otros son los mismos.

Ganas no me faltan de salir a encender a piedras cuanto carro de los policías se me atraviese. Porque son unos malandros y unos matraqueros. Ganas no me faltan de quemarle en la puerta de la gobernación de Mérida toda la basura que no son capaces de gestionar. Ganas no me faltan de reventar las vidrieras del supermercado y dejar regado por el suelo todos esos productos  para los que tengo que hacer colas en mis días de fin de semana. Ganas no me faltan de pillar un cajero del banco a solas e intentar de una vez por todas ver como carajo se le puede sacar todo el dinero a mandarriazos.

Ganas no me faltan de darle las gracias en persona a quienes le metieron fuego a las camionetas del SEBIN porque son un grupo de inteligencia asesina que tortura y persigue la disidencia política. Ganas no me faltan de ir a esa líder estudiantil, que en realidad es una afiliada de PJ y decirle que se calle la boca, que es una pajua, y que por su culpa (y la de esos mamaguevos a los que ella obedece) la protesta, que podría haber sido una buena tranca de cochina y donde todos reconozcamos que estas demandas anteriores son de reivindicación urgente para TODOS la convirtieron en una consigna casi propia de sus propios intereses partidistas.


El año apenas empieza y no promete ser un año de calmas. Venga pues la tormenta.